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| 1.
El pueblo de Galilea es tan fuerte como el sol
tosco como el terebinto gentil como el roble
quemante como los fuegos de Sodoma
h?medo como la sal del mar
tan alejada de sus cuerpos.
Y desde la distancia de la cercan?a
y desde la distancia de la distancia
yo tomo la soga por ambos lados
uno amarrado
a mi cuello,
el otro al de ellos,
y les grito,
¡Pueblo de Galilea!
¡D?jenme solo
para no perderme!
D?jenme mirar hacia atr?s
y mi alma morir? con Gomorra.
2.
Un delgado hilo me ata a ti
h?lalo y yo aflojar?
¡Afl?jalo y yo tirar?!
T? sientes lo mismo.
Todo el pueblo de Galilea
naci? de mi ?tero
para estar contra m?
y yo de su ?tero para estar contra ?l.
Soy de otra consciencia.
No son sino hombres
y algo entre ellos y yo
rompe las leyes de sus padres e hijos.
A pesar de m? a pesar de
su furia
yo y el pueblo de Galilea caminamos
sobre una estrecha horca m?a
o quiz? de ellos.
3.
Roturas son reparadas a pesar de las nieves de Galilea.
Olivos albergan frutos en invierno
Y las grandes piedras todo lo compactan—
El aceite para suavizar nuestras heridas
Y los restos del olivo insuflan esencia de rosas a nuestras fosas
obstruidas por la gripe de Galilea.
Seguir? desgarrando mis p?ginas
Y ellos cortar?n la soga entre ellos y yo
Y la sangre habr? de fluir.
Y yo ser? la v?ctima propiciatoria
Por mi pecado
Por mi hijo.
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria |
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| Silencio en la aldea (Quiet in the Village) |  |
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Y a pesar de todo
hay silencio en la aldea
en las intersecciones entre la alta
y la baja Galilea.
Yo y mis cinco hijos cuid?ndonos
los unos a los otros.
Mi esposa carmelita
cuenta seis y no est? segura
a quien olvid?.
Y a pesar de todo
yo y mi esposa
y mis cinco hijos.
y el silencio. Y el letargo
no caen
sobre m?.
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria |
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| Si s?lo (If Only) |  |
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Si s?lo camin?semos
a trav?s de nuestros propios caminos
y habl?semos nuestra propia lengua
y mont?semos un camello
y hambreados y sedientos
hici?ramos el amor
eso es todo
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria |
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| Sobre la masacre de ni?os (On the Massacre of Children) |  |
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A.
Peque?os ni?os acercaron sus ojos
y se hablaron el uno al otro,
en el silente, ruidoso lenguaje de la muerte.
Nada pude entender—
ni?os de a?os tiernos
y muertes m?s tiernas.
Entonces dijo el poeta:
ni hebreo ni ?rabe,
ni ning?n otro lenguaje—
los ni?os masacrados no tienen lenguas
y los cielos portar?n testimonios.
Y parece que hablasen
y yo no pudiese entender,
ni?os de a?os tiernos
y muertes m?s tiernas.
Entonces dijo el poeta:
dios en el cielo
que comprende doblemente
todas las cosas. T? creaste en tu sabidur?a—
Tu sabidur?a est? m?s all? de m?.
No te acuso.
B.
Y por un momento las cosas
que no han de ser olvidadas
son olvidadas:
el hombre posee raz?n,
el animal tiene un cerebro,
pero no estoy seguro
para qui?n habr?a de ser m?s f?cil
cuando el poeta descubre
el cruel secreto de la muerte.
Muerte aqu?, muerte all?—
un ni?o aqu?, una ni?a all?—
desgarrados en sus vidas y en sus muertes.
Este es el llanto que no ha comenzado;
este es el llanto que no cesa.
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria |
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| A FARID AL ATRASH |  |
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Escuch? tus canciones cada d?a de tormenta
Y entend? la gran tristeza
Aunque nunca estuve contigo
En El cairo.
Y en mis poemas captur? tu tristeza que surg?a
Lentamente
De las venas de aquellas cuerdas que hambreaban y se dol?an
Al mismo tiempo
Y cuando estabas solo
En aquel camino que va de Egipto a L?bano
Y no pude detenerme en tu encumbrada casa
De la monta?a Drusa
O hubieses sido acusado de traici?n
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria |
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| KORSAKOV |  |
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En una casa de piedra y un patio Galileo,
higos y granadas resguardan mi ventana
del ladrido de los perros
y las vides se sienten orgullosas de dar vida a racimos de uvas,
para estallar con hojas de pl?cido aroma,
y nada se ha ido con el viento.
En una noche en medio de noches de verano
de la aldea desierta,
ha finalizado ahora la Sherezada
de Korsakov.
Extra?o
escuchar las verdaderas “noches de arabia”
en ruso.
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria |
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| Qu? le habremos de decir a qui?n (What Shall We Say to Whom) |  |
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¿Qu? le habremos de decir a qui?n
acerca del pueblo, acerca de los pueblos,
acerca de nosotros mismos?
¿D?nde habremos de estar—
d?nde ahora,
y d?nde estuvimos?
¿Qu? habremos de decirle a qui?n—
t? con qu?,
y yo con qui?n?
Mira de cerca el lenguaje de los espejos:
mira a la distancia—
observa
c?mo la navaja del ancestro
aguza sus afilados ojos
sobre nuestros ojos.
Mira c?mo aparecen desde la lejan?a-
ancianos, mujeres, y ni?os
en gran furia
y en gran regocijo
alejando a los dioses
encima de nosotros.
¿Qu? habr? de decir nuestro Padre en el cielo
y nuestro padre en la tierra
si no existe el milagro
y si el fuego no quema?
¿Nos bastar? acaso el ver
con nuestros propios ojos
el n?mero de estrellas en cuyas mir?adas
Se encontrar?n nuestros descendientes?
¡Oh qu? dif?cil esperar en la noche
y qu? dif?cil en el d?a!
¿Cu?l es el lenguaje de la soledad
de los artistas, im?genes del hombre?
Cu?l es la poes?a,
el arte,
cu?l el mejor silencio que,
como el grito de Abel desde la sangre,
ser? capaz de esclarecer en verdad
¿Qu? habr? de decir a qui?n
en este momento perfecto?
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria
L?pida (Tablet)
Me sent? a descansar
Ellos dijeron:
La poes?a est? atr?s
La ciencia adelante
Y entre las dos
Tu coraz?n dividido
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria |
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| Beso (Kiss) |  |
| Es el impulso de la mariposa
Hacia la flor
En su eterna ca?da
Hacia el abismo de la vida
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria |
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| L?pida (Tablet) |  |
| La mujer es esp?ritu
El hombre es carne
Eso es eternidad
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria |
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| Y muchas naciones (And Many Nations) |  |
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1.
Y muchas naciones habr?n de ir all? y hablar
y yo habr? de estar entre ellas
un hombre que lleva a los hombres
un poema
Y ellas habr?n de forjar arados
De sus espadas
algunas veces lanzas empu?adas
algunas veces himnos
y yo habr? de estar entre ellas
un hombre que lleva a los hombres
un poema
2.
Los enemigos son amigos a veces
y el vigor del caballo
resalta el valor del jinete–
los soldados muertos en batalla
caen para siempre
y la vida entera de la paz
se debe a aquellas terribles muertes–
mas los poetas en su vida y en su muerte
permanecen siendo poetas
y yo habr? de estar entre ellas
un hombre que lleva a otros hombres
un poema.
3.
Los violines nunca est?n tibios
si no han reposado en manos humanas
y en verano, cuando las piedras est?n tibias
el esp?ritu reside en ellas, tal vez como la sangre.
El hombre algunas veces erra, maldice, se enfurece, ri?e
pero olvida al paso de la tormenta
y dir? que nunca fue
y tocar? otras melod?as
y yo habr? de estar entre ellos
un hombre que lleva a otros hombres
un poema.
Naim Araidi (Israel, 1950) Traducci?n desde el ingl?s por Ra?l Jaime Gaviria |
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| He regresado a la aldea |  |
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He regresado a la aldea
en la que supe llorar por vez primera.
He regresado a la monta?a
en la que el paisaje es la naturaleza
y no hay lugar para un retrato.
He regresado a mi casa hecha de las piedras
que mis padres extrajeran de las rocas.
He regresado a m? mismo,
y ?sa era la intenci?n.
He regresado a la aldea
porque hube so?ado con el dif?cil nacimiento
del olvidado za'atar* de mi diccionario po?tico,
y con el nacimiento a?n m?s dif?cil
de las espigas en la tierra escabrosa y abandonada;
pues hube so?ado con el nacimiento del amor.
He regresado a la aldea
en la que en mi encarnaci?n anterior
fuera la ra?z de miles de vides
sobre la buena tierra.
Hasta que llegara este viento
y me empujara lejos, y me devolviera
en esta reencarnaci?n como un penitente arrepentido.
Oh, mi trig?simo segundo sue?o
aqu? est?n los senderos que no est?n
y las casas que se ergu?an como la torre de Babel.
Oh, ?ste, mi sue?o pesado
¡ning?n reto?o nacer? de tus ra?ces!
¿D?nde est?n los hijos de la pobreza,
jirones de hojas secas?
¿D?nde est? mi aldea que fuera,
en la que se daban nombres a los senderos
despu?s transformados en rutas de asfalto?
Oh, mi peque?a aldea, convertida
en una villa civilizada.
He regresado a la aldea
en la que agonizaran los ladridos de los perros
y el palomar se transformara en una torre iluminada.
Todos los campesinos con los que quer?a cantar
la canci?n del heno con la melod?a del ruise?or
se han convertido en obreros con las gargantas llenas de humo.
¿D?nde est?n todos aquellos que estaban y ya no est?n?
Oh, ?ste, mi sue?o pesado.
He regresado a la aldea
como quien huye de la civilizaci?n;
he llegado a la aldea
como quien llega de una di?spora a otra.
* Hierba arom?tica de la familia del hisopo, usada como condimento.
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el hebreo por Irene Stoliar |
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| Retrato de mi amada |  |
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Sus ojos negros del color de la aceituna
me ven entre los h?roes.
Sus l?grimas amargas son del color del aceite,
cu?n hermosas son las l?grimas en las mujeres.
Su talle es verde y erguido
como Julio C?sar;
Su aspecto es magn?fico.
Mi amada de la Galilea
sobre el monte Carmelo
me brinda una lecci?n
de amor a la patria.
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el hebreo por Irene Stoliar |
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| Y acudir?n muchos pueblos* |  |
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1
Y acudir?n muchos pueblos all? (1)
y entre ellos yo ser?
un hombre que ante otro hombre alzar?
su canci?n.
Y forjar?n de sus pesadas espadas
azadas.
Unas veces ser?n alzadas sus lanzas
y otras sus podaderas.
Y entre ellos yo ser?
un hombre que ante otro hombre alzar?
su canci?n.
2
Los enemigos son a veces amigos
y la valent?a de los corceles radica en los jinetes.
Los soldados muertos en la guerra
siempre ser?n ca?dos en combate,
y todos los que viven en paz
lo logran gracias a la muerte horr?sona.
Los poetas, en su vida y en su muerte
son poetas,
y entre ellos yo ser?
un hombre que ante otro hombre alzar?
su canci?n.
3
Los violines nunca est?n calientes
si no est?n en manos de un hombre.
En verano, cuando las piedras arden
tienen alma, y tal vez sangre.
El hombre yerra a veces,
se enoja, se enfurece y maldice;
pero
cuando la tormenta amaina olvida,
dice que nada de eso ha sido.
y entona otras melod?as.
Y entre ellas yo ser?
un hombre que ante otro hombre alzar?
su canci?n.
4
La Jerusal?n celestial est? arriba
y la Jerusal?n terrena, abajo.
Toma a tu ?nica bienamada(2)
y yo tomar? a mi amada.
Elev?moslas al medio
hasta que ambas sean una sola compacta(3).
Y acudir?n muchos pueblos all?
y entre ellos yo ser?
un hombre que ante otro hombre alzar?
su canci?n.
* Despu?s de la Guerra de los Seis D?as, el poeta Uri Zvi Grinberg public? un poema pol?tico que hac?a referencia a los territorios. Pocos d?as despu?s, Yehuda Amihai dio a conocer otro poema en respuesta. Escrib? este poema al cumplirse cinco a?os del fallecimiento de U.Z. Grinberg, al releer esos dos textos (N. del A.).
1 Cf. Isa?as 2:1-4 y Miqueas 4:1-3 (N. de T.).
2 Cf. G?nesis 22:2 (N. de T.).
3 Cf. Salmos 122:3 (N. de T.).
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el hebreo por Irene Stoliar |
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| Un nuevo amor |  |
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Qu? cerca estamos ambos del punto de despegue.
T? me das un beso
como una buena madre que da a su ni?o
el biber?n. Est? muy seria
la madre del ni?o,
pero ?l es tan s?lo un ni?o hambriento
que quiere mamar.
Qu? cerca estamos ambos de un solo punto de vista.
T? me abrazas lentamente
como una hermana piadosa que quiere dar
y tambi?n tomar,
un poco quiz?s.
Qu? cerca estamos ambos
despu?s de las distancias que hubo entre nosotros,
antes de que conociera tu nombre
y antes de que me llamaras por mi nombre.
No sab?a que habr?as de ser para m? una hermana
y no sab?a
que habr?as de ser mi madre(1).
(1) Alusi?n al poema "Amp?rame bajo tu ala", del poeta Haim Najman Bialik.
Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el hebreo por Irene Stoliar |
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| Mujer |  |
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Narciso amaba su imagen en el r?o.
No sab?a de qui?n era esa imagen
en el r?o.
Y puesto que permaneci? all?
lleg? el hombre y arranc?,
y plant? el reto?o en el desierto.
Y puesto que
no hay agua en el desierto,
el hombre reg? a Narciso
con su sangre
y lo crey? su hermana
y lo crey?
su madre. |
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| Naim Araidi (Israel, 1950)
Traducci?n desde el hebreo por Irene Stoliar |  |
| Naim Araidi naci? en la ciudad Galilea de Meghar, Israel, el 2 de abril de 1950. Poeta, ensayista, narrador y profesor universitario en las universidades de Haifa y Bar-ll?n y al Arab College for Education. Obtuvo un PhD en Literatura Hebrea. Ha publicado numerosos libros de poes?a y prosa tanto en ?rabe como en hebreo. Obtuvo el premio a la Creatividad para poes?a ?rabe, y un PhD honor?fico de la Academia Mundial para las Artes y la Cultura. Un libro de poes?a titulado Back to the Village, ha sido publicado en ingl?s. Seg?n Carlos Morales, la m?s importante de todas las tareas de Araidy ha consistido en acentuar la necesidad perentoria de enfrentarse a los muchos prejuicios ideol?gicos que han levantado ese formidable muro de incomunicaci?n que separa dos tradiciones literarias -la ?rabe y la hebrea- que est?n condenadas a entenderse y a beneficiarse del mutuo entendimiento. Esa apuesta por la coexistencia es, precisamente, la que ha marcado la direcci?n de sus trabajos como Coordinador de Estudios de Estudiantes no hebreos del Gordon Collegue, y de sus actividades al frente del Children's Literature Center y del prestigioso magaz?n Al-Aswar, del que es director. La poes?a de Araidi posee ese sabor tan propio de las po?ticas del Medio Oriente en que se plantea la lucha permanente del hombre y la naturaleza y del hombre contra el hombre en medio de las inclemencias de un territorio y un clima hostiles. En Araidi poeta y profeta est?n igualmente presentes, la voz del poeta se constituye a su vez en la voz que anuncia y denuncia ante el pueblo. La marcha simb?lica del poeta-profeta al lado de su pueblo es una marcha atemporal , no condicionada por las coyunturas del tiempo que le toc? vivir. De esta manera esta poes?a toca una fibra de humanidad que unifica en tanto que reinvindica la misi?n aut?ntica del poeta, llevar el poema a sus semejantes, ser portador de la palabra que vivifica a los hombres y a los pueblos. El biblismo de Araidi, contrario al de tantos poetas en donde no pasa de ser una pose y una impostura, surge de fuentes originales, su habla po?tica natural remite a lo b?blico porque en el se funden el hombre de letras y el ser religioso. No deja de poseer aquellos elementos tan ?nicos y propios del arte jud?o. Esa especial melancol?a, ese tan particular sentido metaf?sico del tiempo que se detiene y deja entrever lo que de eterno radica en el hombre. |
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